El Camino de Santiago «es una experiencia que nos hace mejores personas, amigos y compañeros»

El Camino de Santiago es mucho más que un recorrido. Para los jóvenes del Movimiento Spínola que están viviendo la experiencia en este verano se ha convertido en una oportunidad para detenerse, compartir la vida, descubrirse a uno mismo y fortalecer la fe mientras caminan junto a otros. Lucía Urbano y Ana Fenollera, alumnas del colegio Cardenal Spínola de Madrid, nos cuentan cómo este camino está dejando una huella profunda en ellas y en todo el grupo.
Para nosotras, el Camino de Santiago está siendo una experiencia con la que no solo crecemos como personas, como colegio y comunidad, sino una con la que crece también nuestra fe.
En cuanto a lo personal, cada día afrontamos retos y dificultades, que a muchos no nos permiten disfrutar al 100%, pero cada cosa que vivimos nos hace apreciar un poco más todo lo que nos rodea; las actividades, la naturaleza y, sobre todo, las personas que tenemos la oportunidad de conocer mejor.
Además, las actividades que hacemos no solo nos ayudan a relajarnos y a conocer mejor a nuestros compañeros. Su propósito es sacar unos ratos al día para acercarnos a Dios y entender mejor todos los valores que Él transmite y lo que queremos ser como peregrinos y como personas.
Nuestros animadores, con sus enseñanzas disfrazadas de actividades entretenidas, logran enseñarnos y acompañarnos a la vez que nos dejan llegar a nuestra meta por nuestra cuenta, cada uno de su manera.
Y hablando como grupo de fe, estamos convirtiéndonos en compañeros de verdad, unidos por los mismos objetivos y los mismos desafíos. No conocía a la gran mayoría de personas antes de venir, pero ahora siento una sensación de unión con todos. Estamos juntos en una experiencia que nos hace mejores personas, amigos, compañeros, y se ve claramente que estamos todos encantados de habernos acercado tanto a Dios y a gente igual que nosotros. La experiencia no sería igual si faltase alguien, y estamos agradecidas de poder compartir esto con todos.
Sí, hay momentos difíciles, que nos cuestan ya sea por nuestro cuerpo o nuestra mente, pero valen la pena solo por todos esos momentos de alegría, y todos en los que tenemos la oportunidad de tener un ratito con Dios.
En resumen, estamos muy agradecidas a todos los que han hecho posible esta experiencia, por trabajar tanto y poner siempre buena cara y un brazo en el que apoyarnos para que podamos disfrutar esta oportunidad que definitivamente nunca olvidaremos.
Cada etapa recorrida deja mucho más que kilómetros acumulados. El Camino se convierte en un espacio donde la amistad se fortalece, la fe encuentra nuevos caminos y cada joven descubre que nunca camina solo. Experiencias como esta reflejan el sentido del Verano Spínola: ofrecer oportunidades para crecer, compartir y seguir construyendo comunidad desde el Evangelio.
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